Uno de los mayores exportadores de gas natural licuado (GNL) del mundo se ha convertido en el mayor comprador de GNL estadounidense. QatarEnergy firmó el mes pasado acuerdos de largo plazo con Cheniere y con Woodside Energy por un total de 7 millones de toneladas anuales (mtpa), según informó OilPrice.com el 4 de noviembre. La paradoja es evidente: el país árabe, cuyas ventas están afectadas por la crisis del estrecho de Ormuz, compra gas fuera del Golfo.
- Los contratos firmados
- El impacto de la guerra en la capacidad qatarí
- La limitación de fondo
- Por qué compra gas estadounidense
- El mercado global
- Lectura para Venezuela y la región
- Qué vigilar
- Cheniere, Woodside y la expansión estadounidense
- La perspectiva de los compradores
- Una señal de largo plazo
- Fuentes consultadas
El movimiento revela la profundidad del trastorno en el mercado del gas y la forma en que los grandes actores se reposicionan para sostener sus compromisos con los clientes.
Los contratos firmados
QatarEnergy firmó dos acuerdos de largo plazo con Cheniere para comprar hasta 4 mtpa de GNL de Sabine Pass y Corpus Christi, con entregas entre 2031 y 2054. Además, pactó por 20 años la compra de 3 mtpa del proyecto Louisiana LNG de Woodside Energy, actualmente en construcción, con entregas en base FOB (libre a bordo) desde 2030.
El presidente y director ejecutivo de QatarEnergy y ministro de Estado para Asuntos de Energía, Saad Sherida Al-Kaabi, afirmó en el comunicado de la empresa que «estos volúmenes adicionales hacen de QatarEnergy el mayor comprador de GNL de Estados Unidos» («These additional volumes make QatarEnergy the largest buyer of LNG from the U.S.»).
El impacto de la guerra en la capacidad qatarí
El artículo recuerda que ataques con misiles iraníes en marzo destruyeron 17 % de la capacidad de exportación de Qatar. En ese momento, QatarEnergy estimó que la pérdida costaría unos 20.000 millones de dólares anuales en ingresos. La compañía ha declarado fuerza mayor, por hasta cinco años, en algunos contratos de largo plazo, y ha extendido la fuerza mayor sobre entregas de GNL a Asia y Europa por otro mes, hasta fines de diciembre de 2026.
Qatar, que antes de la guerra era el segundo mayor exportador de GNL del mundo, apenas mueve cargamentos por Ormuz. El ministro indicó que pasan «muy pocos» cargamentos, y que se envían volúmenes limitados por una ruta terrestre iraní hacia Pakistán y por una ruta estadounidense, por las que solo transitan pocos buques.

La limitación de fondo
Al-Kaabi explicó la vulnerabilidad en septiembre, durante el Qatar Economic Forum en Nueva York: «El problema es que el GNL, nuestro principal producto de exportación, no puede transportarse por gasoductos» («The problem is that LNG, our main export commodity, cannot be transported by pipelines»). Sin gasoductos alternativos, el país depende de una sola vía marítima.
El funcionario también señaló, según el reporte, que Qatar estaría listo para reanudar operaciones normales pocas semanas después de la reapertura del estrecho. Esa afirmación, redactada en el artículo como la posición oficial, implica que el daño es más logístico que de infraestructura de producción, aunque la pérdida de 17 % de capacidad por los ataques de marzo es un daño físico concreto.
Por qué compra gas estadounidense
El artículo no ofrece una explicación detallada de la lógica comercial, de modo que cualquier interpretación es editorial. Una lectura plausible es que Qatar busca asegurar volúmenes de origen no sujeto al riesgo de Ormuz para cumplir con clientes en Asia y Europa, que pueden revender o entregar a terceros sin pasar por el estrecho. Otra es que establece una posición en el mercado estadounidense, hoy el mayor exportador mundial de GNL, para el largo plazo. Ambas son hipótesis, y QatarEnergy no las ha detallado en las citas disponibles.
El mercado global
El anuncio llega en la misma semana en que ADNOC firmó contratos de GNL con Gujarat Energy y TotalEnergies, y en que XRG compró la participación de Shell en North West Shelf, en Australia. Todos son movimientos de grandes actores del Golfo para controlar portafolios diversificados de gas, con fuentes y rutas variadas. El mensaje es consistente: quien tiene acceso a gas fuera del Golfo tiene ventaja competitiva mientras Ormuz permanezca restringido.
La Agencia Internacional de Energía advirtió que la escasez mundial de gas podría prolongarse hasta bien entrado 2027, un horizonte que respalda la lógica de contratos de largo plazo con origen estadounidense.
Lectura para Venezuela y la región
Para países con gas aún sin desarrollar, la situación subraya el valor de la diversificación geográfica. Los compradores buscan volúmenes en el Atlántico y en el golfo de México, regiones más cercanas a sus mercados de consumo en ciertos casos. Esta es una valoración editorial: el reportaje no menciona a Venezuela ni a otros países latinoamericanos.
Qué vigilar
Los indicadores clave serán las decisiones de reapertura de Ormuz, la evolución de la fuerza mayor de QatarEnergy y la capacidad de las terminales estadounidenses de absorber nuevos compromisos. Conexión Petrolera seguirá estos temas.
Cheniere, Woodside y la expansión estadounidense
Para los vendedores estadounidenses, un comprador como QatarEnergy aporta solidez crediticia y volumen. Los contratos con Cheniere, que cubren dos terminales operativas, ofrecen entregas durante más de dos décadas, entre 2031 y 2054. El de Woodside, vinculado a Louisiana LNG, que está en construcción, puede facilitar el financiamiento del proyecto al asegurar un comprador de largo plazo. En ambos casos, el compromiso se extiende más allá del horizonte inmediato de la crisis.
La perspectiva de los compradores
Para los clientes tradicionales de Qatar en Asia y Europa, la fuerza mayor significa que los cargamentos prometidos no siempre llegan. Un Qatar con contratos alternativos de origen estadounidense podría recomponer su oferta y reducir el riesgo de incumplimiento en el futuro. Pero esa recomposición toma años, porque las entregas desde Estados Unidos comienzan en 2030 y 2031, y mientras tanto el mercado seguirá dependiendo de la situación en el Golfo.
Una señal de largo plazo
Las fechas de los contratos, hasta 2054, muestran que los actores del mercado de gas planifican en horizontes que superan la propia expectativa de pico de demanda de petróleo de TotalEnergies, situada entre 2035 y 2040. Esto sugiere que el gas se considera un combustible de transición más prolongado que el petróleo, una premisa que el informe del IEEFA sobre proyectos estancados en Asia matiza al mostrar las dificultades de financiamiento en algunos mercados emergentes.
Fuentes consultadas
Elaborado con información de OilPrice.com (4 de noviembre). Comunicados de QatarEnergy, Cheniere y Woodside. Contexto en Agencia Internacional de Energía.
Foto de portada: Fredrick F. / Pexels.

