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Ecopetrol planea rehabilitar el gasoducto Antonio Ricaurte para traer gas venezolano a Colombia tras más de diez años de inactividad

Ecopetrol prevé rehabilitar el Gasoducto Binacional Antonio Ricaurte, la tubería que conecta a Colombia con Venezuela, con el propósito de ampliar las opciones de suministro de gas natural en el país vecino, según informó Banca y Negocios el 4 de noviembre. La estatal colombiana indicó que la recuperación del ducto permitiría «incorporar gas venezolano al Sistema Nacional de Transporte para su distribución en el país». El gasoducto lleva más de diez años inactivo.

La noticia reúne tres elementos que interesan al sector energético de la región: la búsqueda de suministro de gas de Colombia, el interés de Venezuela de monetizar su gas y el acercamiento político entre ambos países, que también se refleja en el comercio y en la conectividad aérea.

Un paso clave: la lista PINES

El Gobierno nacional de Colombia incluyó la recuperación del gasoducto en la lista de Proyectos de Interés Nacional y Estratégico (PINES), dentro de la misión de Recursos Estratégicos y Energía. Ecopetrol calificó la inclusión como «un paso clave» para diversificar las fuentes de suministro de gas. Esa categoría suele facilitar trámites y priorizar recursos, aunque el artículo no detalla qué beneficios concretos otorga a este proyecto.

La empresa explicó en su comunicado que el objetivo es claro: «Con su inclusión como PINE, el objetivo es pasar de los anuncios a la ejecución». La frase refleja una crítica implícita a años de promesas sin resultados.

Años de anuncios sin inversión

Según el texto atribuido a Ecopetrol, «los anuncios de cooperación energética con Venezuela no se tradujeron en inversiones en la infraestructura». El gasoducto siguió deteriorándose sin beneficio para los hogares colombianos, añade la información. Es una constatación de que, aunque ha habido acuerdos políticos, el ducto no recibió el mantenimiento ni las inversiones necesarias para operar.

El reporte no ofrece datos técnicos como la capacidad del gasoducto, su longitud, los volúmenes de gas que podrían transportarse, el costo de rehabilitación ni el calendario de obras. Esos elementos serán esenciales para evaluar la viabilidad económica del proyecto, y la información disponible no permite estimarlos.

Instalaciones industriales y de energía
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Qué significa para Colombia

Colombia ha enfrentado en los últimos años una menor disponibilidad de gas de producción nacional y ha recurrido al GNL importado para cubrir demanda. Un suministro adicional por gasoducto desde Venezuela, de ser viable, ofrecería una alternativa potencialmente más barata que el gas licuado importado, especialmente en un contexto de precios internacionales elevados, con el GNL sujeto a las tensiones en el estrecho de Ormuz. Esta valoración es editorial: el artículo no cuantifica el ahorro ni compara costos.

Para los consumidores, el principal beneficio sería la seguridad de suministro. Para los generadores eléctricos y la industria, un gas más barato y más próximo podría mejorar la competitividad. Todo ello depende de que el gas venezolano esté efectivamente disponible, un asunto que el reporte no aborda.

Qué significa para Venezuela

Venezuela posee grandes reservas de gas, buena parte asociado a la producción de petróleo, pero ha tenido dificultades para procesarlo y transportarlo por falta de infraestructura. Una ruta de exportación hacia Colombia sería una de las pocas opciones inmediatas para vender gas, sin necesidad de construir terminales de licuefacción. La condición es contar con gas disponible, compresión y procesamiento a escala, algo que exige inversión y electricidad confiable, temas planteados por la Cámara Petrolera en Maracaibo.

Este punto es crucial: el sector petrolero venezolano reconoce que necesita más electricidad y gas para sus propias operaciones, como explicó Roy Biagioni, de la Cámara Petrolera de Venezuela, capítulo Zulia. Un eventual contrato de exportación competiría con el uso interno del gas, una decisión que dependería de la política energética de Caracas.

El contexto comercial y político

La nota de Banca y Negocios se publica junto a otras informaciones sobre la relación bilateral. Entre sus titulares relacionados figura una proyección de que el intercambio comercial entre Venezuela y Colombia podría cerrar el año por encima de 1.300 millones de dólares, un dato que el artículo del gasoducto no desarrolla. También se menciona el inicio de vuelos de Qatar Airways entre Doha, Caracas y Bogotá. Estos datos sugieren una normalización de vínculos, aunque son hechos independientes del proyecto del gasoducto.

Hay factores que podrían complicar el proyecto: licencias de OFAC si hay pagos al sector petrolero venezolano, la situación de seguridad en zonas fronterizas y la necesidad de acuerdos comerciales entre empresas estatales. Ninguno de esos puntos figura en el reporte consultado.

Lo que aún se desconoce

Faltan por conocer el calendario de obras, el presupuesto, el origen del financiamiento, el contrato de compra del gas, el precio y los volúmenes. Tampoco se sabe si PDVSA ha comunicado su disposición. Con esas piezas será posible evaluar si el proyecto es una ruta realista o una declaración de intenciones más. Conexión Petrolera seguirá el tema y consultará los comunicados oficiales de Ecopetrol y de las autoridades venezolanas.

Escenarios posibles

Si el proyecto avanza, el escenario más favorable sería una rehabilitación por etapas, con pruebas de integridad del ducto, adecuación de estaciones de compresión y acuerdos comerciales entre Ecopetrol y PDVSA. En un escenario intermedio, las obras se retrasarían por trámites, financiamiento o licencias, y el gasoducto operaría con volúmenes modestos. En un escenario adverso, el proyecto quedaría detenido por falta de gas disponible o por incertidumbre regulatoria, repitiendo el patrón de años anteriores que la propia empresa critica.

Cualquiera de los tres dependerá, en última instancia, de la oferta real de gas venezolano y de la voluntad política de ambos gobiernos. Por eso conviene tratar la noticia como un anuncio con base institucional, la lista PINES, y no como un proyecto ya financiado.

Un indicador de la integración energética

En América Latina, los gasoductos transfronterizos han tenido una historia de avances y retrocesos asociados a ciclos políticos y de precios. Que Colombia ponga el proyecto en una lista de prioridad nacional indica una decisión de Estado, no solo de empresa. Para Venezuela, que busca atraer inversión y normalizar su comercio, una conexión efectiva con su vecino sería un activo de política exterior además de energético.

Fuentes consultadas

Elaborado con información de Banca y Negocios (4 de noviembre), que cita un comunicado de Ecopetrol. Contexto en el reportaje de Bloomberg Línea sobre CEPEG y en la Agencia Internacional de Energía.

Foto de portada: Edu Raw / Pexels.

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