TotalEnergies ha modificado su pronóstico sobre el futuro del petróleo. En su perspectiva energética anual, publicada el 2 de noviembre, la compañía francesa sitúa el pico de la demanda mundial de crudo entre 2035 y 2040, según informó OilPrice.com. Un año antes, la empresa proyectaba una demanda en aumento hasta 2040. El informe sostiene que la guerra de Irán podría acelerar la transición energética.
- Qué cambió respecto al año pasado
- Los datos que respaldan el giro
- El contraste con el discurso anterior
- Resultados que conviven con el pronóstico
- Implicaciones para países productores
- Cómo leer esta noticia
- Los escenarios alternativos
- Qué hacen las petroleras con esta proyección
- Lectura crítica
- Fuentes consultadas
El cambio es relevante porque proviene de una de las mayores petroleras integradas del mundo, cuyos escenarios influyen en decisiones de inversión del sector. Aun así, es un pronóstico corporativo, con las limitaciones propias de cualquier proyección de largo plazo.
Qué cambió respecto al año pasado
En noviembre de 2025, la perspectiva de la compañía preveía que la demanda aumentaría casi 5 % hasta 108 millones de barriles diarios en 2040, para luego reducirse a 98 millones en 2050, según el artículo. La nueva proyección adelanta el máximo y sugiere una meseta más corta. El informe no se limita a una cifra: plantea que la crisis energética actúa como «acelerador» de la transición.
La guerra, que el artículo ubica a partir del 28 de febrero, ha provocado precios altos, interrupciones de suministro y una mayor preocupación por la seguridad energética. En ese contexto, algunos gobiernos y consumidores han acelerado la adopción de vehículos eléctricos y de energías renovables para reducir su exposición al petróleo importado.
Los datos que respaldan el giro
El reporte cita proyecciones de la Agencia Internacional de Energía: unas 23 millones de ventas de vehículos eléctricos en 2026, cerca de 30 % de los autos nuevos en el mundo. En el primer semestre de 2026, los vehículos exclusivamente a gasolina cayeron por primera vez por debajo de la mitad de las ventas globales de autos nuevos, con 49 %.
Aurélien Hamelle, director de sostenibilidad de TotalEnergies, describió ante periodistas una «aceleración asombrosa» («stunning acceleration») de las tecnologías bajas en carbono entre el segundo trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026, según el artículo. El pronóstico no es, por tanto, una afirmación ideológica, sino una lectura de la velocidad de adopción de tecnologías sustitutas.

El contraste con el discurso anterior
El artículo recuerda una declaración del presidente y director ejecutivo, Patrick Pouyanné, de noviembre de 2025: las probabilidades del escenario alineado con el Acuerdo de París eran «decrecientes, incluso fuera de alcance» («diminishing, even out of reach»). La comparación es útil, pero conviene no sobreinterpretarla: la nueva perspectiva no afirma que se vaya a cumplir ese escenario, sino que adelanta el momento en que la demanda de petróleo dejaría de crecer.
Resultados que conviven con el pronóstico
El anuncio llega en la misma temporada de resultados extraordinarios. TotalEnergies informó que su utilidad neta ajustada del tercer trimestre se duplicó con creces, hasta 9.100 millones de dólares, incluida una cifra récord de 4.100 millones en el negocio downstream. Chevron ganó 9.900 millones y Saudi Aramco 31.200 millones. Es decir, el petróleo vive un momento de altos ingresos al tiempo que las proyecciones de largo plazo se vuelven más cautelosas.
Esa coexistencia no es contradictoria: los precios altos de hoy reflejan restricciones de oferta y riesgos geopolíticos, mientras que las proyecciones de 2035 a 2040 reflejan cambios estructurales en la demanda.
Implicaciones para países productores
Para productores con reservas por desarrollar, como Venezuela, un pico de demanda más temprano implica una ventana de oportunidad más estrecha. Los proyectos que se aprueben ahora deberán recuperar la inversión en un horizonte de quince años o menos si la demanda comienza a descender hacia finales de la próxima década. Esa consideración favorece proyectos de bajo costo y rápida puesta en marcha, y penaliza los de largo plazo y alto riesgo. Es una lectura editorial.
Cómo leer esta noticia
Los pronósticos de demanda han variado ampliamente entre empresas y organismos. La OPEP, por ejemplo, ha sostenido proyecciones de crecimiento más prolongado, y la AIE ha planteado escenarios distintos según las políticas. Por eso conviene tratar la cifra de TotalEnergies como una referencia entre varias, y seguir la evolución de las ventas de vehículos eléctricos y de las políticas públicas como indicadores adelantados.
Los escenarios alternativos
Los pronósticos de demanda dependen de supuestos sobre políticas públicas, costos de tecnologías y comportamiento de los consumidores. Si los gobiernos relajan sus metas climáticas, si el precio de los vehículos eléctricos deja de bajar o si la infraestructura de carga avanza más lento de lo esperado, el pico podría retrasarse. A la inversa, un shock de precios prolongado podría empujar a más países a electrificar su transporte. La propia TotalEnergies reconoce, según el reporte, que la crisis actúa como acelerador, pero no ofrece una probabilidad para cada escenario en la información disponible.
Qué hacen las petroleras con esta proyección
Las empresas integradas están reorientando inversiones hacia gas natural, GNL, electricidad y refinación de alto rendimiento. Los acuerdos de esta semana lo ilustran: la propia TotalEnergies firmó con ADNOC Gas un suministro de hasta 1,6 millones de toneladas de GNL y adquirió una participación operada de 30 % en los campos Lang Lebah y B14, frente a la costa de Malasia, con más de 6,5 billones de pies cúbicos de recursos de gas. Es decir, el gas gana peso en la estrategia, mientras el petróleo se gestiona como un negocio de alta rentabilidad con horizonte más acotado.
Para los analistas, el reto es distinguir entre la rentabilidad actual y la trayectoria estructural. Los resultados trimestrales extraordinarios no cancelan la necesidad de planificar la próxima década.
Lectura crítica
Conviene recordar que una empresa petrolera tiene intereses en cómo se interpreta el futuro de su sector. Un pico de demanda más temprano puede servir tanto para justificar inversiones en gas y electricidad como para orientar la expectativa del mercado. La mejor práctica para el lector es contrastar este escenario con los de otras instituciones y seguir indicadores observables, como las ventas de vehículos eléctricos y el consumo efectivo de combustibles, en lugar de apoyarse en una sola proyección.
Fuentes consultadas
Elaborado con información de OilPrice.com (2 de noviembre), que cita a Reuters. Información de TotalEnergies y de la Agencia Internacional de Energía.
Foto de portada: Natalya Letunova / Unsplash.

